4 años de felicidad 7


Ha llegado un año más el mes de Junio y con él, la alegría a casa.
Empiezan las cumples de las peques, y cada uno de estos días supone un pellizquito en el corazón.
Porque se hacen grandes, y me da la sensación de que los años se me escapan de las manos, y no me da para seguir congelando momentos. Para capturar esos instantes que llenan mi vida.

Han pasado 4 años desde que se cumplió mi mayor sueño que era ser madre, y cada uno de estos años han traído grandes aprendizajes.
El primer año es un año de “Estar con la baba colgando”, por varios motivos, uno porque todo nos “atonta”, cada cosa que hace se celebra como si no hubiera mañana: su primer “provechito”, su primera palabra.. Todo es un “oooohh”.

Y en segundo lugar, porque la falta de sueño hace que cuando conseguimos dormir sea poco pero de calidad: esas siestas de “baba” colgando.
El segundo año, es el año de los descubrimientos, las primeras frases construidas, los primeros juegos, la interactuación con otros, los primeros pasos. Te maravillas de todos y cada uno de los momentos. Le estamos convirtiendo en una personita, que ya es capaz de manifestar algunos sentimientos.
El años de decir adiós, al chupete, al pañal, a la cuna si no lo has hecho. El año que se abandonan los símbolos de “bebé”
El tercer años, fue un año difícil, tuvimos que lidiar con varias mudanzas y sus consecuentes cambios en las vidas de las niñas. Amigos y familiar que se fueron y otros que vinieron. Más y más cambios, que a Blanca le hicieron flaco favor, y más al ver que su hermana iba adquiriendo mayor protagonismo. Meses de continua búsqueda, de acoplamiento, de acomodación, y de volver a empezar. Meses en los que todos fuimos perdidos y que una vez encontramos el camino fue mucho más fácil. Meses de búsqueda, la transición de bebé a niño.
Y el cuarto año, este año es mágico. Ya no está el bebé por ningún lado, y tienes a tu lado, a tu hija, que está dispuesto a fijarse en todo lo que haces, con el que ya puedes mantener conversaciones racionales.
Las rabietas son más fáciles de controlar, porque puede expresar lo que siente y puedes ayudarle a gestionar su crisis y su frustración.
                                                    
Un año en el que te das cuenta que todo lo que has hecho con él son los pilares que están construyendo su futuro.
Para nosotras, en concreto ha sido un año muy positivo. Hemos dejado atrás los lloros sin sentido, los celos se han ido canalizando, y aceptando que su hermana no la va a destronar, sino que ahora hay 2 tronos.
Que mi corazón tiene lugar para las 2, y que como decía el otro día en Instagram “Retales de mi vida”:”el amor no se comparte entre los hijos, sino que se multiplica”.


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